Diapositivas de mis recuerdos
A mí me ocurre con bastante frecuencia que al cerrar los ojos acude a mi mente una imagen, como si fuera la instantánea de un recuerdo que fue grabado detrás de mi retina. La veo con inesperada claridad, nítida y luminosa, tan brillante como si realmente fuera una diapositiva mirada al trasluz.
Estas diapositivas de mi recuerdo, rescatan detalles conservados en mi subconsciente. Miradas perdidas y fugaces, que algún día pudieron ser obviadas, colores con texturas casi palpables, en rostros quizás perdidos en la distancia, o pequeños gestos que dotaban de significado a las cosas que realmente no se saben, o no se deben, explicar.
Algunas de estas imágenes siguen atadas a momentos y personas que aun se pasean por mi vida, muchas me recuerdan porque estoy aquí y quien soy, y me impulsan a seguir adelante, o detenerme y disfrutar de una pausa. Son mi pasado y son mi presente, y los anhelos mi futuro.
Cuando un amigo desaparece, sea por la circunstancia que sea, o cuando hacemos memoria de los tiempos pasados, solemos recordar estos detalles, detalles sobre ellos, sobre los protagonistas de nuestros recuerdos, ante los cuales nos vemos muchas veces como meros espectadores, y entonces recordamos gestos particulares, y objetos concretos, y con ello un universo de cosas atadas a nuestros recuerdos.
Pero si acudo a mis diapositivas en este momento, puedo también apreciar todas estas cosas, de lo que aún esta en mi vida, o de lo que ya no echo de menos. Quizás es solo cuestión de querer apreciar el detalle, y sacar los matices, de mirar pero también ver, de sentarse a ser espectador de recuerdos que en realidad también hemos creado, y de hacerlo ahora, cuando aun estamos a tiempo.
Por eso, la próxima vez que me encontréis con la mirada perdida, o si dirijo mis ojos hacia los vuestros, podréis pensar que quizás, en ese momento, estoy guardando una de las diapositivas de mis recuerdos
Estas diapositivas de mi recuerdo, rescatan detalles conservados en mi subconsciente. Miradas perdidas y fugaces, que algún día pudieron ser obviadas, colores con texturas casi palpables, en rostros quizás perdidos en la distancia, o pequeños gestos que dotaban de significado a las cosas que realmente no se saben, o no se deben, explicar.
Algunas de estas imágenes siguen atadas a momentos y personas que aun se pasean por mi vida, muchas me recuerdan porque estoy aquí y quien soy, y me impulsan a seguir adelante, o detenerme y disfrutar de una pausa. Son mi pasado y son mi presente, y los anhelos mi futuro.
Cuando un amigo desaparece, sea por la circunstancia que sea, o cuando hacemos memoria de los tiempos pasados, solemos recordar estos detalles, detalles sobre ellos, sobre los protagonistas de nuestros recuerdos, ante los cuales nos vemos muchas veces como meros espectadores, y entonces recordamos gestos particulares, y objetos concretos, y con ello un universo de cosas atadas a nuestros recuerdos.
Pero si acudo a mis diapositivas en este momento, puedo también apreciar todas estas cosas, de lo que aún esta en mi vida, o de lo que ya no echo de menos. Quizás es solo cuestión de querer apreciar el detalle, y sacar los matices, de mirar pero también ver, de sentarse a ser espectador de recuerdos que en realidad también hemos creado, y de hacerlo ahora, cuando aun estamos a tiempo.
Por eso, la próxima vez que me encontréis con la mirada perdida, o si dirijo mis ojos hacia los vuestros, podréis pensar que quizás, en ese momento, estoy guardando una de las diapositivas de mis recuerdos






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