Irlanda
Hace un par de días que he vuelto de Irlanda, y pese a ello aun siento como si parte de mi se hubiese quedado allí, en aquellos caminos de muros de piedras, entre los pastos verdes, crecidos por lluvia tímida que aun no decide si irse o quedarse.
Aun siento mi cuerpo vibrar en los contrastes de un pueblo dividido, desgarrado por una historia que se ha marcado a hueso y piel, y pese a todo sonríe al mundo, al compás de una canción donde celebrar las penas y alegrías, unidos en un abrazo amigo para todos lo que quieran aceptarlo.
Con los sentidos desbordados, en la fuerza de la propia naturaleza, visible y presente en cada instante, deslumbrado por su belleza, aquella misma que dibuja entre luces y sombras los contornos de los detalles llenando de magia las leyendas que han inspirado los corazones de un pueblo.
Aun me pierdo entre las calles, callejones y caminos, aquellos mismos que recorrieron alguno de los mejores escritores que las letras han visto, que me guiaron en muchas ocasiones y que ahora siento más conmigo, en un país donde el arte es una máxima, cono sentirse afortunado de haberlo conocido.
Prometo escribir un resumen mas detallado de mi viaje, y compartir las fotos que hemos tomado, pero ahora os dejo un texto que escribí en el camino de Galway a Dublín, en el penúltimo día de mi viaje:
Aun siento mi cuerpo vibrar en los contrastes de un pueblo dividido, desgarrado por una historia que se ha marcado a hueso y piel, y pese a todo sonríe al mundo, al compás de una canción donde celebrar las penas y alegrías, unidos en un abrazo amigo para todos lo que quieran aceptarlo.
Con los sentidos desbordados, en la fuerza de la propia naturaleza, visible y presente en cada instante, deslumbrado por su belleza, aquella misma que dibuja entre luces y sombras los contornos de los detalles llenando de magia las leyendas que han inspirado los corazones de un pueblo.
Aun me pierdo entre las calles, callejones y caminos, aquellos mismos que recorrieron alguno de los mejores escritores que las letras han visto, que me guiaron en muchas ocasiones y que ahora siento más conmigo, en un país donde el arte es una máxima, cono sentirse afortunado de haberlo conocido.
Prometo escribir un resumen mas detallado de mi viaje, y compartir las fotos que hemos tomado, pero ahora os dejo un texto que escribí en el camino de Galway a Dublín, en el penúltimo día de mi viaje:
El Olor a Madera impregna en el aire y de repente un tímido sonido hueco inicia el ritmo, las risas descansan un momento, en un gesto contenido por una mirada, y el quebradizo sonido del violín hace brotar la melodía, como si fuera arrancada entre oraciones y leyendas del pasado.
Y casi sin darnos cuenta, uno a uno, los instrumentos se unen al ritmo recién nacido, danzando unos con otros, girando en torno a una mesa en la esquina de un Pub, que parece crecer a cada instante, como la sonrisa de un niño que lo llena todo, expandiéndose, uniendo caras y rostros, madera y cerveza, tacones y palmas, sueños y leyendas, corazones y almas.







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